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Qué revisar después de pasar por un bache fuerte

Qué revisar después de pasar por un bache fuerte

Si acabas de sufrir el impacto de un bache fuerte, seguro que te ha dejado con el corazón en un puño y una sensación horrible en el estómago.

Y es que vas conduciendo tranquilo, el asfalto desaparece bajo tus ruedas y, de repente, escuchas un ruido seco y violento que hace temblar todo el coche.

Es, sin lugar a dudas,  una de las experiencias más frustrantes para cualquier conductor.

Porque, en ese mismo instante, te invade la duda de si se habrá roto algo importante en la parte baja del coche mientras cruzas los dedos para que todo siga funcionando bien.

Y el verdadero peligro de estos impactos no es lo que notas en el momento, sino lo que viene después.

Básicamente porque muchas veces el coche sigue avanzando en línea recta, no se enciende ningún testigo en el cuadro de instrumentos y parece que todo ha quedado en un simple susto.

Sin embargo, los coches modernos están diseñados para absorber mucha energía, lo que significa que un componente puede haber quedado tocado de muerte sin que te des cuenta a simple vista.

En consecuencia, los daños internos en la mecánica suelen pasar desapercibidos al principio.

Y es que un pequeño desajuste provocado por ese agujero en el asfalto, puede empezar a desgastar tus piezas de forma prematura.

Lo que hoy parece un golpe sin importancia, en un par de semanas se puede transformar en una avería de miles de euros o, peor aún, en un problema grave de seguridad.

En Talleres Claxon nos encontramos cada día con vehículos que llegan a nuestro taller con problemas serios que empezaron, precisamente, de esta manera: conductores que dejaron pasar los días pensando que su coche estaba perfecto hasta que el problema dio la cara.

Piensa que la prevención es tu mejor aliada para proteger tanto tu bolsillo como tu vida y la de los tuyos en la carretera.

Por eso, hemos preparado esta guía completa y detallada para que sepas exactamente qué inspeccionar minuciosamente tras un impacto de este calibre.

Normalmente, cuando pasas por un bache fuerte, suelen deteriorar:

  • Los neumáticos
  • La dirección y alineación
  • Los amortiguadores y la suspensión
  • Los bajos del coche

Así que, a continuación, vamos a analizar los puntos clave que debes revisar de inmediato, divididos por zonas, para que puedas detectar cualquier anomalía antes de que sea demasiado tarde y requiera una visita urgente al taller.

Qué mirar en los neumáticos después de un bache fuerte

Los neumáticos, son el único punto de contacto entre el coche y el asfalto.

Al pasar por un agujero profundo, son las que absorben el primer impacto directo y, por desgracia, las que se llevan la peor parte del golpe normalmente.

Por eso, en cuanto puedas, es obligatorio que pares el vehículo en una zona segura y llana para hacer una inspección visual minuciosa de cada una de las gomas afectadas.

Para ello, observa lo siguiente:

El temido huevo o bulto en el flanco

Si al revisar el lateral del neumático notas una especie de protuberancia o bulto, esto es una señal para preocuparte.

Porque esto significa que el impacto ha roto las lonas internas de nailon y el acero que refuerzan la estructura de la goma.

Esto sucede porque la presión del aire, empuja hacia fuera a través de esa rotura y crea una burbuja exterior muy peligrosa.

En consecuencia, el neumático puede sufrir un reventón en cualquier momento, sobre todo al ir rápido.

Si descubres uno de estos bultos en la pared de la rueda, no te la juegues lo más mínimo.

Más que nada porque, ese neumático, ha quedado totalmente inservible y, la única solución segura, es sustituirlo de inmediato por uno nuevo.

Cortes profundos y desgarros en la goma

A veces, los bordes de los agujeros en la carretera están tan afilados que actúan como auténticas cuchillas.

As que revisa detenidamente tanto la banda de rodadura como los flancos buscando cortes o pérdidas de material.

Si el corte es muy superficial y solo afecta a la capa externa de la goma, es posible que no pase nada.

El problema real viene si el desgarro es profundo y te permite ver los hilos mecánicos internos.

En ese caso, la integridad de la rueda está comprometida y, el riesgo de que se abra del todo en marcha, es altísimo.

Lo mejor es que acudas a profesionales para que valoren si es seguro seguir circulando o no.

Llantas dobladas o agrietadas

Las llantas actuales son muy estéticas, pero sufren muchísimo con los impactos secos.

Dependiendo del material del que estén hechas, el daño que vas a encontrar tras el golpe será bastante diferente.

Por ejemplo, las llantas de aluminio o aleación son ligeras, pero tirando a frágiles ante un impacto brutal.

No se suelen doblar, sino que la tensión hace que se agrieten o que directamente se rompa un trozo del borde.

En cambio, las llantas de acero (las típicas de los coches más antiguos o básicos) son más flexibles.

Y, ante un impacto severo, lo normal es que el labio exterior se doble hacia dentro de forma evidente.

Pérdida de presión lenta de aire

Una llanta deformada o con una fisura casi invisible pierde la capacidad de sellar perfectamente con el neumático.

Esto provoca que el aire se vaya escapando de forma gradual a lo largo de los días.

Así que, si notas que la rueda pierde presión cada poco tiempo desde el incidente, la explicación suele estar aquí.

Es una señal clara de que el golpe ha dejado una vía de escape que debes solucionar.

No subestimes este problema, ya que rodar con la presión baja de forma continuada estropea el neumático por dentro.

Además, compromete seriamente la estabilidad del coche en las curvas y ante frenadas de emergencia.

Síntomas en la dirección tras pisar un bache fuerte

La dirección de un vehículo es un sistema de alta precisión que conecta tus manos con las ruedas delanteras.

Y, cuando sufres un impacto seco, esa energía viaja por los componentes metálicos y puede desajustar los ángulos de alineación.

Un golpe en la dirección no siempre rompe una pieza de inmediato, sino que altera las cotas del fabricante.

Esto hace que conducir sea más incómodo, desgasta las ruedas por zonas irregulares y reduce tu seguridad al volante.

Por eso, en los días posteriores al incidente, debes prestar mucha atención al comportamiento de la dirección.

Si notas cualquiera de los siguientes síntomas, es evidente de que el coche ha sufrido un desajuste mecánico.

El coche se desvía hacia un lado de la carretera

Una de las señales más claras de que la alineación se ha ido al traste es la falta de trayectoria recta.

Sí por ejemplo vas conduciendo por una autovía y notas que el vehículo se tiende a ir hacia la izquierda o la derecha, algo falla sin luar a dudas.

Puedes comprobarlo de forma segura en una recta despejada soltando el volante apenas un segundo.

Y, si el coche cambia de trayectoria de manera inmediata por sí solo, el impacto ha modificado la geometría de esa rueda.

En consecuencia, este problema no va a desaparecer por arte de magia y te obliga a estar corrigiendo la trayectoria constantemente.

Y es que, además de ser muy cansado para ti como conductor, provocará que el neumático se gaste el doble de rápido por un lado.

El volante ha quedado torcido o descentrado

Para que un coche ruede completamente recto, el volante debe estar perfectamente nivelado y centrado en su eje.

Sin embargo, tras el impacto contra un agujero profundo, este equilibrio visual se suele romper por completo.

Si para mantener el coche en línea recta te ves obligado a llevar el volante girado unos grados, tienes un síntoma claro.

Esto indica que las barras de acoplamiento o las bieletas de la dirección han recibido un golpe excesivo.

En consecuencia, llevar el volante torcido, altera por completo los sistemas de seguridad electrónica del vehículo.

Por tanto, el control de estabilidad (ESP) se pueda transformar en un problema si detecta que el volante gira pero el coche va recto.

Vibraciones extrañas al volante

Sentir que el volante vibra o tiembla en tus manos, especialmente al alcanzar ciertas velocidades en carretera, es muy molesto.

Pero es un síntoma que suele aparecer cuando el impacto desplaza los contrapesos de plomo que lleva la llanta.

Y, al perder ese pequeño plomo, la rueda gira de forma desequilibrada y genera un rebote constante.

En consecuencia, esa vibración sube por toda la columna de dirección hasta llegar directamente a tus manos mientras conduces.

En los casos más graves, la vibración no se debe al equilibrado, sino a que el propio buje o un rodamiento se han dañado.

Es un problema mecánico que va a más y que debes revisar cuanto antes para evitar males mayores.

Elementos de la suspensión dañados por un bache fuerte

La suspensión, como ya sabes, es la encargada de mantener las ruedas pegadas al suelo y de filtrar las irregularidades del asfalto.

Sin embargo, los componentes de este sistema tienen un límite de resistencia que se puede superar fácilmente ante un impacto seco.

Básicamente porque cuando el recorrido del muelle y del amortiguador llega a su tope físico, toda la energía sobrante la absorbe el chasis y los brazos metálicos.

Y claro, esto puede doblar componentes o romper los silentblocks, que son las gomas que evitan los roces.

Por eso, un fallo en la suspensión no solo vuelve el coche extremadamente incómodo y rebotón en los badenes.

También alarga la distancia de frenado y hace que el coche sea mucho más inestable ante un volantazo de emergencia.

Fugas de líquido y aceite en los amortiguadores

Los amortiguadores modernos funcionan gracias a un aceite interno de alta densidad que regula el movimiento del muelle.

Y, al recibir un golpe brutal, la presión interna sube de golpe y puede reventar los retenes superiores.

Si asomas la cabeza por encima de la rueda y ves que el cuerpo del amortiguador está manchado de líquido oscuro, está roto.

Eso que significa que el aceite se está saliendo y la pieza ha perdido por completo su capacidad para frenar los rebotes.

Piensa que un coche con un amortiguador sin aceite, se puede transformar en una barca incontrolable al pasar por cualquier bache.

Además, la rueda afectada empezará a dar pequeños saltos en el asfalto, perdiendo así la adherencia en las curvas.

Ruidos extraños, crujidos y «clonks»

El habitáculo de un coche debe ser un lugar relativamente silencioso mientras circulas por una calle asfaltada.

Pero, si después del incidente empiezas a escuchar ruidos raros cada vez que giras o pasas un resalto, la suspensión está avisando.

Y es que, un sonido metálico seco, similar a un «clonk» al pasar por un bache, suele indicar que una bieleta se ha partido.

Aunque también es muy común que, las rótulas de suspensión, hayan cogido una holgura excesiva por el impacto.

Por otra parte, si lo que escuchas es un crujido similar a una cama vieja al apoyar el coche en curva, el daño está en las gomas.

Los silentblocks se rajan con los golpes secos y hacen que el metal de los brazos roce entre sí.

Qué revisar debajo del coche después de un bache fuerte

Los bajos del vehículo son los grandes olvidados porque quedan fuera de nuestra vista en el día a día.

Sin embargo, cuando pasas por encima de un agujero profundo, la panza del coche se acerca peligrosamente al suelo por el efecto de la compresión.

Y, si el bache es lo suficientemente hondo, los componentes mecánicos inferiores pueden llegar a golpear directamente contra el asfalto.

Estos impactos directos suelen provocar roturas complicadas que terminan dando la cara en forma de manchas en el suelo.

Por eso, tras un golpe severo, no basta con mirar las ruedas de lado.

Es fundamental que busques una zona iluminada o utilices la linterna del móvil para asomarte por debajo y comprobar que todo sigue seco y en su sitio.

Fugas de aceite del motor o líquido de transmisión

El cárter del motor y la caja de cambios se sitúan en la zona más baja de la mecánica para refrigerarse bien.

Un golpe seco contra el suelo, se pueda transformar en una fisura en el metal de estas piezas, que suelen ser de aluminio o plástico rígido.

Así que, si aprecias un goteo constante de líquido oscuro o rojizo debajo del vano motor, debes apagar el coche de inmediato.

Porque, circular sin aceite, destrozará el motor en pocos minutos, dejándote con una avería totalmente irreparable.

En Talleres Claxon, recomendamos colocar un cartón limpio debajo del coche durante la noche posterior al golpe.

De esta forma, si hay una microfuga en los bajos, la detectarás a la primera mañana siguiente sin ningún tipo de duda.

Desperfectos en el sistema de escape y protectores térmicos

La línea de escape, recorre todo el coche por debajo y está sujeta por unas gomas elásticas para absorber las vibraciones.

Pero el impacto del bache puede rajar estas gomas, provocando que el tubo quede descolgado y roce contra el suelo.

Además, el propio silencioso o el catalizador se pueden abollar o rajarse con el golpe en los bajos.

Si esto ocurre, notarás un ruido de soplido muy feo al acelerar o un tintineo metálico molesto al ralentí.

No obstante, tampoco debes olvidar las chapas protectoras térmicas que aíslan el calor del escape del resto del chasis.

Si se doblan por el impacto, empezarán a rozar con la línea de escape, generando vibraciones constantes dentro del habitáculo.

Rotura de los protectores plásticos de los bajos

Los coches actuales van completamente carenados por debajo con plásticos para mejorar la aerodinámica y proteger el motor.

Y, al golpear el suelo, este protector (conocido como cubre cárter), suele ser el primero en romperse o rajarse.

Si los tornillos de sujeción saltan por el impacto, el plástico empezará a colgar y a rozar contra el asfalto cuando vayas rápido.

Esto, además de ser muy ruidoso, se puede enganchar con cualquier cosa en la carretera y arrancar parte del paragolpes.

Como has podido ver a lo largo de este artículo tan interesante, un simple agujero en la carretera es capaz de desencadenar un efecto dominó en la mecánica.

Porque, lo que empieza como un pequeño susto, si se ignora, acaba afectando a tu seguridad y a tu bolsillo.

La mayoría de estos daños son invisibles para un ojo no experto y solo se pueden detectar con el coche subido a un elevador.

Por eso, ante la menor duda o síntoma extraño, lo más inteligente es dejarlo en manos de profesionales.

En Talleresclaxon.com contamos con el equipo de diagnóstico y la maquinaria de alineación necesarios para comprobar el estado real de tu vehículo.

Nos aseguramos de que cada brazo, rótula y neumático vuelva a cumplir con las cotas estrictas de seguridad.

No te la juegues ni esperes a que aparezca un desgaste irregular en tus neumáticos o un ruido a mayores.

 Pide cita con nosotros y quédate totalmente tranquilo sabiendo que tu coche vuelve a ser 100% seguro en la carretera.

¿Has pasado alguna vez por un bache fuerte y estropeó algún elemento de tu coche?

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