Los 16 errores más comunes al repostar y cómo evitarlos
Piensas que echar combustible a tu coche es tarea fácil, pero te podemos asegurar que estarás haciendo errores más comunes al repostar de lo que imaginas.
Pero tienen todo el sentido del mundo de que echar combustible no tiene mucho misterio.
Por eso, llegas a la gasolinera, abres el tapón, coges la manguera y llenas el depósito sion más.
Sin embargo, es una de las operaciones en las que más descuidos se cometen.
Hemos visto coches que llegan con el combustible equivocado, los sistemas dañados por exceso de llenado o simples despistes que acaban en reparaciones caras y evitables.
Repostar es sencillo, pero sí requiere atención.
Piensa que cada vehículo tiene su propio sistema, sus recomendaciones y sus límites.
Un pequeño error de unos segundos puede tener consecuencias que se notan durante años.
Por eso aquí vamos a repasar los errores más comunes al repostar y cómo evitarlos.
Y no solo hablaremos del clásico error de combustible (que también), sino de todos esos detalles que muchos conductores pasan por alto: como el tipo de gasolinera que eliges hasta la manera de colocar la manguera o cuándo detener el llenado.
Porque repostar correctamente no es cuestión de suerte, sino de hábito.
Y es justo lo que queremos que tengas claro en Talleresclaxon.com: que adquieras estos hábitos que te permitan repostar siempre tranquilo.
Aunque, para ello, antes tendrás que conocer los errores que puedes estar cometiendo.
16 errores más comunes que te sorprenderán
Te adelantamos que estos errores te sorprenderán porque sencillamente no habrás ni pensado en ellos, pero que valen la pena conocerlos para evitarlos tú precisamente.
Y estos errores son los siguientes:
1. Repostar el combustible equivocado: el error más caro y frecuente
Parece increíble, pero uno de cada mil conductores se equivoca de combustible alguna vez.
El error más habitual es poner gasolina en un coche diésel, algo que puede tener consecuencias graves si se arranca el motor después.
¿Por qué ocurre?
Generalmente por distracción, por usar varios coches diferentes o por conducir un coche nuevo sin familiarizarse con el tipo de combustible.
Lo que pasa es que la gasolina no lubrica, mientras que el gasóleo sí lo hace.
Y claro, cuando se mezcla gasolina en un sistema diésel, los componentes metálicos de la bomba de inyección y los inyectores se desgastan rápidamente, pudiendo causar daños irreversibles.
Si te das cuenta justo después de repostar:
- No arranques el motor.
- No pongas el contacto.
- Avisa al personal de la gasolinera o llama a la grúa.
En Talleres Claxon recomendamos vaciar completamente el depósito antes de volver a llenar.
Si el coche se ha arrancado, la limpieza debe ser más profunda, incluyendo el circuito de combustible y los inyectores.
¿Cómo evitarlo?
Pues fíjate siempre en la etiqueta del tapón o en la puerta del depósito.
Coloca un recordatorio visible si conduces coches distintos (por ejemplo, uno de gasolina y otro diésel).
Y nunca te fíes del color del surtidor: no todas las gasolineras usan el mismo código, aunque parezca que sí.
2. Repostar con el motor encendido o el móvil en la mano
Puede parecer una tontería, pero la seguridad en las gasolineras no está de adorno.
Hay razones técnicas detrás de cada norma.
Porque repostar con el motor encendido o usar el teléfono móvil mientras manipulas el combustible, aumenta el riesgo de ignición por electricidad estática.
La gasolina emite vapores inflamables que, al mezclarse con el aire, pueden prender con una chispa.
Es extremadamente raro, pero no imposible.
Por eso, el procedimiento correcto es:
- Apagar el motor.
- No usar el teléfono.
- No fumar ni encender mecheros cerca.
- Evitar tocar piezas metálicas mientras se manipula el surtidor.
Además, repostar con el coche en marcha puede generar fallos en los sensores del sistema de evaporación de combustible, un circuito que gestiona los vapores internos del depósito.
Y, ese pequeño descuido, puede acabar encendiendo el testigo del motor en el cuadro.
3. Llenar el depósito hasta el borde “para aprovechar”
Seguro que más de una vez has intentado retrasar el repostaje para redondear la cifra o aprovechar la visita a la gasolinera.
¿Nos equivocamos?
El problema es que el depósito no está diseñado para llenarse completamente.
Dentro hay espacio para los vapores de expansión y un sistema que regula la presión.
Cuando llenas “hasta que rebose”, el combustible puede entrar en el conducto de ventilación, dañar la válvula de purga o saturar el filtro de carbón activo.
Eso provoca olores fuertes, fugas pequeñas e incluso fallos en el sistema de evaporación, que más adelante se pueden traducir en reparaciones costosas.
Lo recomendable es parar el repostaje justo cuando la manguera se corta automáticamente.
Básicamente porque el sistema está calibrado para hacerlo en el punto exacto donde el depósito alcanza su nivel óptimo.
Y forzarlo no aporta más autonomía, solo ofrece más riesgo.
4. Repostar con el coche inclinado o mal estacionado
Parece un detalle sin importancia, pero la posición del coche al repostar también influye.
Si por ejemplo el coche está muy inclinado hacia un lado, el sensor del surtidor puede detectar erróneamente el nivel de llenado o dejar bolsas de aire dentro del depósito.
Esto ocurre especialmente en vehículos con depósitos grandes o de doble compartimento, donde la inclinación altera el flujo del combustible.
Y, en consecuencia, el marcador del combustible puede mostrar un nivel inexacto y el llenado no será completo.
Para evitarlo:
- Asegúrate de aparcar el coche bien centrado y nivelado respecto al surtidor.
- Si notas que el repostaje se corta constantemente, cambia de posición antes de forzar la manguera.
Una simple variación de ángulo puede cambiar la cantidad de combustible que entra en el depósito.
5. Usar la manguera equivocada o forzar el surtidor
Otro error muy común es introducir mal la boquilla o usar una manguera que no encaja bien.
Piensa que las boquillas de gasolina y diésel están diseñadas con diámetros diferentes para evitar confusiones, pero en coches antiguos o con adaptadores mal colocados, puede entrar a la fuerza.
Si notas que la manguera no encaja de forma natural, no insistas.
Porque forzarla puede dañar el cuello de llenado o el sensor del tapón, además de provocar derrames.
Tampoco conviene girar la manguera para que “llegue mejor”: los tubos flexibles están diseñados para moverse dentro de un rango limitado.
Si se tuercen en exceso, pueden bloquear el flujo y hacer que el surtidor se pare prematuramente.
El truco es sencillo: coloca la boquilla recta, sujétala firme y deja que el sistema automático haga su trabajo.
6. Ignorar los niveles del combustible y repostar solo “cuando pita”
Esperar a que salte el aviso de reserva es algo que casi todos hemos hecho, pero hacerlo de forma habitual acorta la vida útil de la bomba de combustible.
Básicamente porque, esta bomba, situada dentro del depósito, se refrigera y lubrica con el propio combustible.
Y si el nivel baja demasiado, la bomba trabaja en seco y se recalienta, generando desgaste prematuro.
Además, circular constantemente en reserva puede provocar que las impurezas del fondo del depósito lleguen al filtro y acaben obstruyéndolo.
En Talleres Claxon lo vemos a menudo en coches que sufren tirones o arranques difíciles sin un motivo aparente.
Así que lo ideal es repostar cuando queda un cuarto de depósito, no cuando ya está parpadeando el testigo.
De esta forma, el sistema trabaja en mejores condiciones y se mantiene limpio por más tiempo.
7. Repostar con el coche recién apagado
Si eres de los conductores que paran el coche en la gasolinera justo después de un trayecto largo y repostan inmediatamente, es un error aunque parezca contradictorio.
El problema es que el motor y el sistema de combustible están aún muy calientes, especialmente en verano.
Al abrir el tapón, la presión interna puede liberar vapores de gasolina o gasóleo calientes y, en algunos casos, incluso provocar un pequeño retroceso del tapón o un olor intenso.
Además, si el depósito está a alta temperatura, el combustible nuevo se evapora más rápido y se reduce la eficiencia del llenado.
La recomendación es sencilla: espera uno o dos minutos antes de abrir el depósito si vienes de un trayecto largo.
No cuesta nada y mejora la seguridad.
8. No cerrar bien el tapón del depósito
Un tapón mal cerrado no solo deja escapar combustible, sino también vapores.
En muchos coches actuales, el sistema de control de emisiones (EVAP) detecta esta pérdida y enciende el testigo del motor en el cuadro.
No es un fallo grave, pero sí molesto y evita que se detecten otros avisos más importantes.
Asegúrate siempre de girar el tapón hasta que oigas el clic.
En los modelos con tapa integrada, revisa que esté completamente encajada.
Y, si huele a gasolina después de repostar, es posible que el tapón esté mal cerrado o que la junta de goma esté desgastada.
Un mantenimiento tan simple como sustituir la junta o revisar el tapón cada cierto tiempo evita pérdidas y falsos avisos en el cuadro.
9. Repostar mientras el coche está en marcha lenta (diésel antiguos)
En vehículos diésel antiguos, algunos conductores dejan el coche encendido durante el repostaje para que no “se enfríe” o por comodidad.
Sin embargo, el sistema de retorno de combustible sigue funcionando y eso puede provocar burbujas de aire en el circuito o lecturas erróneas en el sensor de nivel.
Además de ser peligroso (por riesgo de chispa), la presión del circuito cambia durante el llenado.
Y en motores antiguos sin válvulas de compensación electrónica, esto puede generar problemas de arranque posterior.
La regla es clara: motor apagado siempre.
10. Mezclar aditivos sin criterio
El mercado está lleno de aditivos milagrosos que prometen limpiar inyectores, aumentar potencia o reducir consumo.
Algunos funcionan, otros no, y otros pueden causar daños si se mezclan de forma incorrecta.
El error común es añadir productos sin leer las instrucciones ni comprobar la compatibilidad con el combustible y el tipo de motor.
Por ejemplo, ciertos limpiadores están pensados solo para diésel con filtro antipartículas (FAP) y otros, al contrario, pueden dañarlo.
Añadirlos en exceso puede alterar la combustión y generar depósitos en lugar de eliminarlos.
Antes de usar un aditivo, lee las recomendaciones del fabricante de tu coche o consulta un taller de confianza.
Y, si decides usar uno, hazlo con criterio y siempre en el momento adecuado: normalmente justo antes de repostar para que se mezcle correctamente.
11. Repostar con prisas o distraído
Los errores en la gasolinera casi siempre tienen el mismo origen: la prisa o la distracción.
Conducir con el móvil, atender una llamada o pensar en otra cosa mientras manipulas combustible no es buena idea.
El tiempo que ahorras no compensa el riesgo de cometer un fallo caro o peligroso.
Haz del repostaje un momento rutinario y consciente:
- Revisa el tipo de combustible antes de empezar.
- Comprueba que el coche esté bien situado.
- Coloca la manguera correctamente.
- Espera el corte automático.
- Cierra el tapón.
Cinco pasos simples que evitan la mayoría de los problemas.
12. No revisar el entorno antes de arrancar
Después de repostar, muchos conductores salen sin mirar alrededor, centrados en pagar o en incorporarse rápido al tráfico.
Pero hay pequeños riesgos: por ejemplo, olvidar las llaves en el surtidor o enrollar la manguera sin soltar completamente el gatillo.
Tómate un par de segundos para revisar:
- Que la manguera esté colgada.
- Que el tapón esté cerrado.
- Que no haya derrames.
- Que la tapa exterior esté bien colocada.
Son gestos mínimos que evitan sustos innecesarios y daños al coche o al surtidor.
Y sí, lo sabemos, parece una tontería este error pero, si lo decimos, es porque nos hemos encontrado con conductores que han hecho esto.
13. Elegir mal la gasolinera o repostar en lugares dudosos
No todas las gasolineras ofrecen el mismo combustible ni la misma calidad de mantenimiento en sus tanques.
Los combustibles con impurezas o agua pueden generar problemas en el sistema de inyección, especialmente en motores diésel modernos con inyectores de alta presión.
Aunque todas las estaciones deben cumplir las normas de calidad, algunas no renuevan los filtros con la frecuencia adecuada o no mantienen sus depósitos correctamente sellados.
Así que , si notas que el coche va peor después de repostar en un sitio nuevo (tirones, ruidos, pérdida de potencia), cambia de estación.
Es preferible pagar unos céntimos más por litro en un lugar fiable que arriesgar el sistema de inyección.
14. No tener en cuenta el clima o la altitud
El comportamiento del combustible cambia según la temperatura y la altitud.
En verano, la gasolina se expande más, y llenar el depósito hasta arriba puede provocar goteos por presión.
En invierno, los motores diésel pueden sufrir cristalización del gasóleo si se usa un combustible inadecuado.
En España, las compañías adaptan las mezclas según la estación, pero si viajas entre zonas de montaña o países distintos, conviene revisar el tipo de gasóleo o gasolina que usas.
Un combustible mal adaptado puede afectar al arranque o provocar vibraciones.
15. Confiar en el marcador de combustible al 100 %
Los indicadores del cuadro no siempre son exactos.
Algunos coches marcan “lleno” durante los primeros 100 kilómetros y otros cambian el nivel con pequeños desniveles.
El error es basarse solo en la aguja o en los kilómetros restantes sin tener en cuenta la conducción, la carga o las condiciones del trayecto.
La forma más precisa de controlar el consumo es llevar un registro aproximado de litros y kilómetros.
De este modo, sabrás cuándo toca repostar sin apurar la reserva ni fiarte ciegamente del cuadro.
16. No conocer la capacidad real del depósito
Cada coche tiene una capacidad útil distinta y no siempre coincide con la cifra que aparece en el manual.
Algunos incluyen un volumen de reserva o espacios de expansión que varían según la temperatura y el tipo de combustible.
Y, saber cuántos litros entran realmente, ayuda a calcular el consumo y evitar llenados excesivos.
Si siempre te sorprende lo rápido que baja la aguja, puede que no estés llenando completamente o que el sensor necesite calibración.
En Talleresclaxon.com lo vemos habitualmente: pequeños errores a la hora de repostar que se traducen en lecturas engañosas o falsas alarmas de consumo elevado.
En resumidas cuentas, repostar es una rutina sencilla, pero hacerlo bien marca la diferencia entre cuidar tu coche o desgastarlo sin darte cuenta.
Cada uno de estos errores, aunque parezca pequeño, suma desgaste, contaminación y gasto a largo plazo.
Mientras que repostar con atención, sin prisa y con conocimiento, es uno de los gestos más fáciles y eficaces para mantener el coche en buen estado año tras año.
¿Alguna vez has cometido algunos de estos 16 errores más comunes al repostar?


