Coche parado durante semanas: ¿Qué revisar antes de volver a usarlo?
Dejar el coche parado durante semanas no parece gran cosa.
¿Verdad?
Al fin y al cabo ¿qué puede pasar si no lo arrancas durante un tiempo?
Aparentemente nada.
Pero la realidad es que los coches no están diseñados para estar quietos.
Incluso sin moverse, siguen ocurriendo pequeñas reacciones químicas y procesos mecánicos que, si no se controlan, pueden causar más problemas de los que imaginas.
Esto en Talleres Claxon lo vemos siempre: coches que, después de un par de semanas o un mes parados, presentan baterías descargadas, neumáticos deformados o frenos agarrotados.
Todo por pensar que “parado no se estropea”.
Así que, como puedes ver, dejar el coche parado durante semanas puede ser un problema.
Por eso, hoy te queremos explicar qué revisar antes de volver a usar un coche que ha estado parado durante semanas, cómo hacerlo tú mismo y cuándo conviene traerlo al taller para una revisión más completa.
Consecuencias que puedes tener al estar el coche parado durante semanas
No se tienen que cumplir todas.
Incluso es posible que a ti no te ocurra nada, por ahora.
Pero eso no significa que no te ocurra tarde o temprano.
Por eso, lee todo lo que te diremos a continuación:
1. La batería: El primer componente que sufre
Cuando un coche está parado, la batería sigue consumiendo energía en pequeñas dosis.
El sistema de alarma, el cierre centralizado o el reloj del cuadro necesitan corriente constante y, con el tiempo, ese consumo silencioso descarga completamente la batería.
Si han pasado más de dos semanas, es muy probable que la batería esté baja.
Y, si ha estado un mes o más, directamente puede haberse dañado.
Qué debes revisar:
- Intenta arrancar el coche: Si escuchas que el motor gira débilmente o solo oyes un clic, la batería está descargada.
- Comprueba si las luces del cuadro se encienden con normalidad: Si parpadean o se atenúan, hay falta de energía.
- Si tienes un multímetro, mide el voltaje: Por debajo de 12,2 V ya está en un nivel crítico.
Qué puedes hacer:
- Carga la batería con un cargador lento antes de circular.
- Si no tienes uno, puedes arrancar con pinzas y dejar el motor encendido al menos 30 minutos.
- Si el coche sigue sin responder, en Talleresclaxon.com podemos comprobar si la batería ha perdido capacidad o si conviene sustituirla.
Para evitarlo en el futuro, si sabes que vas a dejar el coche parado más de un par de semanas, desconecta el borne negativo o usa un mantenedor de batería.
2. Neumáticos: Vigilarlos es más importante de lo que parece
Aunque no lo creas, los neumáticos pierden aire con el tiempo, incluso sin usarse.
Y, si el coche está quieto durante mucho tiempo, el peso se concentra siempre en la misma zona del neumático, provocando planos o deformaciones.
Al volver a circular, esas deformaciones se notan en forma de vibraciones o un ligero traqueteo en el volante.
Qué debes revisar en este caso:
- La presión: Si ha bajado más de 0,3 bares respecto a la recomendada, hincha antes de moverte.
- El aspecto visual: Busca grietas, zonas aplanadas o marcas extrañas.
- Desgastes o cortes: El desgaste irregular o los cortes pequeños pueden haberse acentuado durante el tiempo parado.
Qué hacer entonces:
- Infla los neumáticos a la presión indicada por el fabricante (la encontrarás en la puerta o el manual).
- Si notas vibraciones al conducir, no insistas. Acércate al taller para revisar si hay deformación o desajuste en el equilibrado.
- Si el coche ha estado parado más de dos meses, conviene revisar el estado del caucho: puede haberse endurecido o agrietado por falta de uso.
Un simple control de presión y una inspección visual pueden evitar que un neumático dañado te juegue una mala pasada en la carretera.
3. Frenos: agarrotados o con óxido superficial
Los frenos también sufren con el tiempo, incluso sin moverse.
Cuando un coche pasa semanas parado, la humedad del ambiente puede hacer que los discos se oxiden ligeramente.
Ese óxido no es peligroso al principio, pero puede causar un ruido metálico al frenar o una sensación áspera en el pedal durante los primeros kilómetros.
En casos más prolongados, si el coche ha estado aparcado con el freno de mano puesto, las pastillas pueden quedarse pegadas a los discos o tambores.
Así que revisar que el freno de mano se libere correctamente, escucha si hay chirridos o roces anormales al frenar y, si notas que el coche no avanza fácilmente al soltar el freno, puede estar parcialmente bloqueado.
Por eso mueve el coche suavemente antes de arrancar del todo, asegurándote de que las ruedas giran libres.
Si hay ruidos, conduce con precaución y realiza varias frenadas suaves para eliminar la capa superficial de óxido.
Y, sí por c casualidad el ruido persiste o el coche se desvía al frenar, es momento de acercarte a un taller para una revisión completa.
En Talleres Claxon solemos revisar discos, pastillas y pinzas en estos casos, ya que una simple limpieza o lubricación evita que el problema se agrave.
4. Aceite y líquidos: el estado cambia con el tiempo
El aceite del motor, el líquido refrigerante, el de frenos y el de dirección son los grandes olvidados cuando un coche está parado.
Y es que muchos piensan que, al no usarse, se conservan bien, pero ocurre justo lo contrario: los líquidos pierden propiedades y acumulan condensación.
Así que nuestro consejo es que compruebes que todos los líquidos del coche estén en optas condiciones.
Si el coche ha estado parado más de dos meses, cambiar el aceite y el filtro es recomendable.
Más que nada por que el aceite viejo pierde su capacidad de proteger el motor frente al desgaste, y el arranque tras semanas parado exige un esfuerzo extra.
5. Sistema de combustible: Cuidado con el tiempo
El combustible también se degrada con el tiempo.
Tanto la gasolina como el gasóleo pierden propiedades y generan residuos cuando permanecen almacenados demasiado tiempo.
En especial, la gasolina puede formar depósitos gomosos que afectan a los inyectores, mientras que el diésel puede absorber humedad y crear bacterias.
Para evitar problemas, sobre todo sí lleva el coche parado un mes es que rellenes el depósito con gasolina nueva para diluir la antigua.
De esta manera, seguramente pueda aguantar un poco más, aunque si notas tirones raros ves a un mecánico.
6. Correas, juntas y elementos de goma
Los componentes de goma y caucho se deterioran con el tiempo, especialmente si el coche ha estado a la intemperie o sometido a cambios de temperatura.
Correas, manguitos y juntas pueden endurecerse o agrietarse, provocando fugas o ruidos al arrancar.
Por eso es importante que los revises.
Una inspección visual sencilla antes de salir puede ahorrarte una avería seria en plena carretera.
7. Sistema eléctrico y luces
Durante el tiempo de inactividad, los contactos eléctricos pueden oxidarse ligeramente o acumular suciedad, provocando fallos en luces o sensores.
Por eso, antes de conducir, comprueba que todo funcione correctamente:
- Luces de freno, intermitentes, posición y cruce.
- Limpiaparabrisas y lavaparabrisas.
- Cierre centralizado y elevalunas.
Si notas alguna anomalía y crees que no eres capaz de solucionarlo, visítanos para ayudarte.
8. Aire acondicionado y filtros de habitáculo
Cuando el coche está parado durante semanas, el sistema de aire acondicionado puede acumular humedad y bacterias en el evaporador.
Esto genera malos olores al volver a usarlo y, en algunos casos, puede provocar alergias leves o irritaciones.
Revisarlos de vez en cuando te lo recomendamos.
9. Carrocería y pintura: también sufren sin moverse
La exposición al polvo, la humedad e incluso a excrementos de aves puede deteriorar la pintura aunque el coche no se mueva.
Si ha estado al aire libre, probablemente haya perdido brillo o presente pequeñas manchas superficiales.
Te adelantamos que seguramente tu coche tenga excremento de aves, límpialo cuanto antes.
También conviene revisar los limpiaparabrisas. Si se han endurecido, pueden rayar el cristal al usarlos por primera vez.
10. Interior: limpieza y ventilación
El interior también se resiente con el tiempo.
La falta de ventilación puede provocar mal olor, moho o polvo acumulado en las superficies.
Si notas un olor persistente, probablemente haya condensación en la moqueta o el sistema de climatización.
Dejarlo al sol unas horas ayuda, pero si el problema continúa, conviene revisar los conductos del aire.
11. Prueba de arranque y primeros kilómetros
Una vez hecho todo lo anterior, llega el momento de arrancar.
Hazlo con calma.
Durante los primeros kilómetros, evita acelerar en exceso o exigir potencia al motor.
Estos primeros minutos son fundamentales para que los fluidos vuelvan a circular correctamente y el coche recupere su temperatura de funcionamiento.
12. Cuándo conviene acudir al taller
Si después de hacer estas comprobaciones notas cualquiera de los siguientes síntomas, es momento de pedir cita:
- Ruidos metálicos o chirridos al frenar.
- Vibraciones persistentes en el volante.
- Testigos encendidos en el cuadro.
- Fugas visibles o manchas bajo el coche.
- Dificultad para arrancar incluso con batería cargada.
Cómo evitar que se repita el problema
Si sabes que el coche volverá a estar parado durante semanas, puedes tomar medidas preventivas:
- Arráncalo al menos una vez cada diez días y déjalo en marcha unos minutos.
- Muévelo unos metros para que los neumáticos no se deformen.
- Desconecta el borne negativo de la batería si va a estar más de un mes sin usarse.
- Llena el depósito antes de dejarlo parado: así evitas condensación interna.
- Cubre el coche con una funda transpirable para proteger la pintura.
Esto puede alargan la vida de los componentes y evitan, de paso, que te lleves sorpresas al volver a conducirlo.
Dejar el coche parado no debería ser un problema, pero hacerle caso omiso durante semanas puede generar averías que luego se pagan caras.
¿Has dejado el coche parado durante semanas alguna vez?


