Sensor de presión de neumáticos: cómo funciona y por qué no debes ignorarlo
Si no sabes cómo funciona exactamente el sensor de presión de neumáticos, aquí te lo vamos a contar con pelos y señales,
En Talleres Claxon sabemos que uno de los sistemas más útiles (y a menudo menos valorados) de los coches modernos es el sensor de presión de neumáticos.
Seguramente lo hayas visto en el cuadro de instrumentos: un testigo con forma de herradura y un signo de exclamación en el centro.
Y aparece de repente, muchas veces sin que notes nada extraño al conducir, y la tentación más común es ignorarlo pensando que “ya lo mirarás luego”.
Pero ese aviso no está ahí por casualidad.
Porque el sistema de control de presión de neumáticos (TPMS, por sus siglas en inglés) no solo evita un pinchazo, sino que protege tu seguridad, alarga la vida de los neumáticos y reduce el consumo de combustible.
Por eso, en este artículo te explicamos, desde la experiencia de taller, cómo funciona este sistema, por qué puede fallar y por qué no deberías pasarlo por alto nunca.
Qué es el sensor de presión de neumáticos
El sensor de presión de neumáticos forma parte del sistema TPMS (Tire Pressure Monitoring System), obligatorio en todos los vehículos nuevos vendidos en Europa desde 2014.
Y su función es sencilla pero vital: vigilar en tiempo real la presión de aire de cada neumático y alertarte si alguno está por debajo del nivel recomendado.
El objetivo es claro: mantener la presión correcta, algo que afecta directamente a la seguridad, la estabilidad y la eficiencia del coche.
Porque un neumático con poca presión se calienta más, se desgasta antes, aumenta el consumo y alarga la distancia de frenado.
Por eso, el TPMS no es un capricho tecnológico: es un sistema de seguridad activa, igual de importante que el ABS o el control de estabilidad.
Cómo funciona el sistema TPMS
Existen dos tipos de sistemas de control de presión de neumáticos: directos e indirectos.
Y aunque el resultado es el mismo (detectar una pérdida de presión), su forma de hacerlo es muy diferente.
Vamos a ver a continuación:
1. Sistema TPMS directo
Es el más preciso.
Cada rueda incorpora un sensor de presión integrado en la válvula o en el interior del neumático.
Estos sensores miden constantemente:
- La presión real del neumático.
- La temperatura interna (importante para evitar falsas alarmas).
- La identificación de cada sensor (para saber a qué rueda pertenece).
Los datos se envían por radiofrecuencia a una centralita receptora, que analiza la información y activa el testigo del cuadro si detecta una caída de presión superior al 20% del valor recomendado.
Ventajas
- Mide la presión real y exacta.
- Permite saber qué neumático tiene el problema.
- Es más rápido en detectar fugas.
Desventajas
- Los sensores llevan pilas internas (no reemplazables) con una vida útil de 5 a 10 años.
- Son más caros de sustituir si se dañan al cambiar los neumáticos.
2. Sistema TPMS indirecto
Este tipo utiliza los sensores del ABS para calcular la presión.
En lugar de medirla directamente, analiza la velocidad de giro de cada rueda.
Porque cuando un neumático pierde presión, su diámetro se reduce ligeramente y, por tanto, gira más rápido.
As que el sistema detecta esa diferencia y enciende el testigo de advertencia.
Ventajas
- No requiere sensores adicionales ni mantenimiento.
- Es más económico.
Desventajas:
- No mide la presión real.
- No detecta pérdidas lentas o iguales en varios neumáticos.
- Necesita reiniciarse manualmente tras ajustar la presión o cambiar neumáticos.
En Talleres Claxon podemos identificar qué tipo de sistema lleva tu coche y cómo mantenerlo correctamente calibrado.
Por qué la presión de los neumáticos es tan importante
A veces se subestima la importancia de la presión porque el coche “sigue andando”.
Sin embargo, una presión incorrecta afecta a casi todos los aspectos de la conducción.
En Talleresclaxon.com solemos ver cuatro consecuencias principales:
1. Seguridad y agarre
Con poca presión, el neumático se deforma, pierde superficie de contacto y aumenta el riesgo de derrape o aquaplaning.
Además, el coche se vuelve menos preciso en curvas y la distancia de frenado crece considerablemente.
2. Desgaste prematuro
Un neumático desinflado se desgasta por los bordes, mientras que uno con exceso de presión, por el centro.
Ambos casos reducen su vida útil y pueden provocar deformaciones o grietas internas.
3. Consumo de combustible
La presión baja genera más resistencia a la rodadura.
Cada 0,5 bares menos puede aumentar el consumo entre un 3% y un 5%.
Y, en un año, esa diferencia puede suponer varios litros de combustible extra.
4. Daños mecánicos
Circular con baja presión somete a suspensiones, rodamientos y llantas a un esfuerzo adicional.
En trayectos largos o a alta velocidad, incluso puede provocar un reventón.
Y, por todo esto, el sensor de presión no es un accesorio, sino una herramienta preventiva que te avisa antes de que el problema se convierta en peligro.
Qué significa el testigo del TPMS en el cuadro
Cuando el testigo del TPMS se enciende, significa que una o varias ruedas han perdido presión o el sistema ha detectado una anomalía.
La forma más común del icono es una herradura amarilla con un signo de exclamación.
Y, dependiendo del coche, se puede encender de tres formas diferentes:
- Luz fija: Pérdida de presión en uno o más neumáticos.
- Luz parpadeante: Fallo en el sistema de sensores o en la comunicación con la centralita.
- Luz fija tras reinicio: El sistema necesita recalibrarse después de inflar o cambiar neumáticos.
En cualquiera de los casos, no debes ignorar el aviso.
Aunque el coche siga funcionando, el TPMS te está advirtiendo de un cambio que puede comprometer la seguridad o el consumo.
Qué hacer cuando se enciende el testigo del sensor de presión
En Talleres Claxon, recomendamos seguir estos pasos cada vez que se encienda el testigo del TPMS:
1. Detente y revisa visualmente los neumáticos
Si notas el testigo encendido, detente en un lugar seguro y observa si algún neumático parece más bajo.
Si es evidente que hay un pinchazo o una pérdida importante, no sigas circulando: podrías dañar la llanta o provocar un reventón.
2. Comprueba la presión con un manómetro
Usa un manómetro fiable (en gasolinera o taller) y ajusta cada neumático a la presión recomendada por el fabricante, indicada en la pegatina de la puerta o el manual.
Recuerda hacerlo en frío, antes de recorrer más de 3 km, para obtener una medición exacta.
3. Si todo parece correcto, reinicia el sistema
En los sistemas indirectos, es necesario reiniciar o calibrar el TPMS después de inflar los neumáticos.
En la mayoría de los coches se hace desde el menú del cuadro o con un botón específico.
Si no lo haces, el sistema seguirá interpretando las presiones anteriores como referencia.
4. Acude al taller si la luz no se apaga
Si tras inflar los neumáticos y reiniciar el sistema el testigo sigue encendido o parpadea, puede haber un fallo en un sensor o en el módulo de control.
En ese caso, lo más seguro es acudir a un taller especializado para realizar un diagnóstico electrónico.
Averías comunes del sensor de presión de neumáticos
En Talleres Claxon atendemos a menudo casos en los que el testigo del TPMS se enciende sin motivo aparente.
Estas son las causas más frecuentes:
1. Sensor dañado o con batería agotada
Los sensores directos tienen una batería interna sellada que dura entre 5 y 10 años.
Cuando se agota, el sensor deja de enviar datos y la centralita muestra un fallo.
También pueden dañarse al cambiar los neumáticos si no se manipulan con cuidado.
2. Problemas de comunicación o interferencias
El sistema transmite por radiofrecuencia.
A veces, una interferencia o un módulo defectuoso impiden la comunicación entre los sensores y la centralita, provocando avisos intermitentes.
3. Fallo en la codificación o sustitución incorrecta
Cada sensor tiene un código único.
Y claro, si se sustituye uno nuevo sin codificarlo correctamente, el sistema no lo reconocerá.
Nosotros usamos herramientas de diagnóstico que permiten clonar o programar sensores para que funcionen igual que los originales.
4. Problemas en el receptor del sistema
En casos más raros, el fallo puede estar en la unidad receptora o el software del coche, lo que requiere una reprogramación o sustitución del módulo.
Cómo se diagnostica un fallo en el sistema TPMS
En Talleres Claxon realizamos un procedimiento específico para localizar la causa exacta del fallo, que son la siguientes:
- Lectura de códigos de error con equipo de diagnóstico: Nos indica qué sensor o módulo está afectado.
- Comprobación individual de sensores: Usamos herramientas de activación para verificar si cada sensor emite señal y cuál es su presión real.
- Prueba de comunicación con la centralita: Revisamos el módulo receptor y las conexiones eléctricas.
- Reprogramación o sustitución: Si el sensor está dañado o la batería agotada, lo sustituimos y lo codificamos para que el sistema lo reconozca.
Este proceso garantiza que el sistema vuelva a funcionar con precisión y sin avisos falsos.
Cuándo revisar o sustituir los sensores de presión
No hay un intervalo fijo, pero sí momentos clave en los que conviene comprobarlos:
- Cada revisión general o cambio de neumáticos.
- Si el coche tiene más de cinco años y los sensores son los originales.
- Si el testigo del TPMS se enciende con frecuencia sin motivo aparente.
- Cuando cambias las válvulas metálicas, ya que suelen integrar el sensor.
En muchos casos, podemos sustituir solo el sensor defectuoso, sin necesidad de cambiar todo el conjunto.
Consejos adicionales para mantener el TPMS en buen estado
El sistema de control de presión no requiere un mantenimiento complejo, pero sí algunos cuidados básicos:
- Evita usar productos químicos al limpiar las llantas: Pueden dañar las válvulas o las juntas.
- No montes neumáticos sin sensores si tu coche usa TPMS directo: El sistema detectará el fallo inmediatamente.
- Comprueba la presión al menos una vez al mes, incluso con el TPMS activo: El sistema avisa de pérdidas, pero no sustituye al control manual.
- Infla siempre los neumáticos en frío: Recuerda usar las presiones recomendadas.
- Revisa el par de apriete de las válvulas metálicas: Esto hazlo en cada cambio de neumáticos.
En Talleresclaxon.com revisamos el sistema completo de sensores en cada mantenimiento preventivo, asegurando que todos funcionen correctamente y tengan la codificación adecuada.
Qué pasa si ignoras el testigo del sensor de presión
Ignorar el aviso del TPMS puede parecer inofensivo al principio, pero las consecuencias pueden ser costosas y peligrosas.
Estas son algunas de las situaciones reales que hemos visto en el taller:
- Reventones por presión baja prolongada: El neumático se calienta en exceso y acaba deformándose o rompiéndose.
- Desgaste irregular prematuro: Una presión incorrecta acorta la vida útil del neumático entre un 20% y un 40%.
- Mayor consumo de combustible: A lo largo de los meses, la diferencia puede ser significativa.
- Riesgo de pérdida de control: Un neumático desinflado afecta al comportamiento del coche en curvas, frenadas y maniobras de emergencia.
Por eso, nunca ignores el testigo, aunque el coche te parezca estable.
El sistema TPMS está diseñado precisamente para detectar lo que tú no puedes ver o sentir al volante.
Un sistema pequeño con una gran función
Como puedes ver, el sensor de presión de neumáticos es una de esas tecnologías discretas que trabajan en silencio para cuidar de ti, de tu coche y de tu bolsillo.
Y su función va mucho más allá de avisar de un pinchazo: te ayuda a mantener el vehículo en condiciones óptimas, mejora la seguridad y evita averías costosas.
Te recomendamos revisar el sistema TPMS al menos una vez al año o cada vez que cambies los neumáticos.
Disponemos de herramientas específicas para comprobar, reprogramar o sustituir sensores de cualquier marca y modelo.
Si el testigo de presión se enciende o tienes dudas sobre si tus sensores funcionan correctamente, tráenos tu coche.
Te explicaremos exactamente qué ocurre, ajustaremos las presiones y nos aseguraremos de que el sistema vuelva a funcionar como debe.
Porque en invierno o en verano, en ciudad o en carretera, unos neumáticos bien inflados y controlados son sinónimo de seguridad.
Y, en Talleres Claxon, cuidamos de que eso se cumpla en cada kilómetro.
¿Alguna vez se te ha encendido el sensor de presión de neumáticos?


