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Por qué tu coche vibra al frenar, acelerar o al relentí: Causas posibles

Notar que el coche vibra al frenar, acelerar o al relentí, nunca es una buena señal.
Puede empezar como una ligera molestia al volante o en el pedal, y con el tiempo volverse un síntoma más claro de que algo no va bien.

Las vibraciones no solo afectan a la comodidad, sino que también pueden indicar desgaste o averías en componentes clave como frenos, neumáticos, motor o suspensión.

En Talleres Claxon recibimos muchos vehículos con este tipo de síntomas, y aunque cada caso es diferente, la causa casi siempre se puede localizar con una buena revisión.

Lo importante es no dejarlo pasar: las vibraciones suelen ser un aviso temprano de un problema que, si se corrige a tiempo, evita reparaciones más costosas.

Motivos de que tu coche vibra al frenar, acelerar o al relentí

A continuación te explicamos por qué tu coche vibra al frenar, al acelerar o incluso cuando está al ralentí, qué puede estar ocurriendo y cuándo deberías preocuparte:

1. Vibraciones al frenar: el clásico síntoma de frenos o suspensión

Si notas que el volante o el pedal tiemblan al frenar, lo más probable es que el problema esté en los discos o las pastillas de freno.

Este tipo de vibración es muy común y suele tener causas relativamente sencillas de identificar:

Discos de freno deformados o alabeados

Los discos pueden deformarse con el tiempo debido a:

  • Calentamientos excesivos.
  • Frenadas prolongadas en bajadas.
  • Cambios bruscos de temperatura (por ejemplo, lavar el coche justo después de un trayecto largo).

Pastillas de freno desgastadas o cristalizadas

Si el coche ha estado mucho tiempo parado o las pastillas son de baja calidad, pueden cristalizarse.

Eso hace que el frenado sea menos uniforme y provoque una vibración constante, acompañada a veces de un chirrido agudo.

Silentblocks y rótulas de suspensión

Las vibraciones también pueden venir de componentes de suspensión desgastados.
Si los silentblocks o rótulas tienen holgura, los movimientos del sistema de frenos se amplifican al volante.

En estos casos, además de vibrar al frenar, el coche puede sentirse inestable o con pequeños tirones.

En Talleresclaxon.com solemos revisar discos, pinzas, pastillas y el estado de la suspensión en conjunto, ya que el problema casi nunca está en una sola pieza.

2. Vibraciones al acelerar: motor o transmisión

Si el coche vibra al acelerar, especialmente entre ciertos rangos de velocidad, el problema suele estar relacionado con el motor, la transmisión o los ejes de tracción.

Aquí las causas son diferentes y a menudo más mecánicas.

Soportes del motor deteriorados

Los soportes del motor (también llamados tacos) están diseñados para absorber el movimiento y las vibraciones del propulsor.

Con el tiempo, la goma se agrieta o se endurece, y deja de cumplir su función.
El resultado: cuando aceleras, el motor se mueve más de lo normal y transmite vibraciones al chasis.

Suele notarse especialmente al salir desde parado o al cambiar de marcha.
Si al arrancar o detener el motor sientes un golpe seco, es un síntoma claro.

Transmisión o palieres

En coches de tracción delantera, los palieres transmiten la fuerza del motor a las ruedas.

Si uno de ellos está doblado, desequilibrado o con un fuelle roto, notarás vibraciones al acelerar o al girar.

En algunos casos, el coche vibra solo a partir de cierta velocidad, lo que indica problemas en el eje de transmisión o en las juntas homocinéticas.

Ruedas o neumáticos desequilibrados

Aunque parezca obvio, muchas veces la causa está en las ruedas.

Un pequeño desequilibrio como por ejemplo, un contrapeso perdido, puede generar vibraciones al acelerar, sobre todo a partir de los 90-100 km/h.

También puede ser culpa de un neumático con deformación o presión incorrecta.

Problemas en el embrague o el volante motor

En coches manuales, el volante bimasa (pieza que suaviza las vibraciones del motor al transmitir el movimiento al embrague) puede desgastarse.

Cuando eso ocurre, las vibraciones se notan más al acelerar o soltar el pedal del embrague, especialmente en bajas revoluciones.

Si escuchas un ruido metálico al relentí que desaparece al pisar el embrague, es casi seguro que el volante bimasa está deteriorado.

Conviene actuar rápido, porque si se deja pasar, puede afectar a otras partes del sistema.

3. Vibraciones al ralentí: El coche tiembla incluso sin moverse

Que el coche vibre en parado, con el motor al relentí, puede deberse a varias causas.

A veces es algo leve, pero en otros casos indica un fallo de combustión, desequilibrio del motor o problema en el sistema de inyección.

Que a su vez también:

Bujías o inyectores sucios

Si el motor no quema bien el combustible, la combustión se vuelve irregular y provoca pequeños temblores.

Esto ocurre por bujías desgastadas en motores de gasolina o inyectores sucios en los diésel.

Soportes del motor (otra vez)

Como antes, los soportes del motor también influyen en el relentí.

Si están en mal estado, el propio movimiento natural del motor se amplifica y se percibe en todo el habitáculo.

En este caso, el coche puede parecer que vibra más cuando está en D (en automáticos) o con el aire acondicionado encendido, ya que el motor trabaja con más carga.

Problemas en el sistema de admisión

Un tubo agrietado, una junta con fuga o una toma de aire falsa pueden alterar la mezcla de aire y combustible.

Esto genera un relentí inestable, con vibraciones y a veces pequeños tirones. En la mayoría de los casos, basta con reparar la fuga o limpiar la válvula de relentí.

Filtros y mantenimiento general

Un filtro de aire sucio o un filtro de combustible obstruido también pueden causar vibraciones, ya que el motor no respira ni se alimenta correctamente.

Son mantenimientos básicos que conviene revisar si el coche vibra más de lo normal.

4. Vibraciones al volante: ruedas, dirección o equilibrado

Si el temblor se nota principalmente en el volante, lo más probable es que el origen esté en la parte delantera del coche: neumáticos, suspensión o dirección.

Lo que debes saber:

Neumáticos desequilibrados o deformados

Con el uso, los neumáticos pueden perder el equilibrado original o deformarse si se aparca durante mucho tiempo en la misma posición.

El resultado es una vibración que se nota entre los 80 y 120 km/h.

Si solo vibra a ciertas velocidades, es un signo claro de desequilibrio dinámico.

Llantas dobladas o con suciedad

Golpear un bordillo o circular por un bache profundo puede doblar una llanta ligeramente.

Aunque no lo veas a simple vista, ese desajuste produce vibraciones a partir de cierta velocidad.

También puede bastar con que la llanta tenga barro o suciedad acumulada en su interior.

Amortiguadores o rótulas con holgura

Cuando los amortiguadores pierden eficacia o las rótulas tienen desgaste, el coche no absorbe bien las irregularidades.

Esto se traduce en un volante nervioso o que vibra constantemente, incluso en carreteras aparentemente lisas.

5. Vibraciones en todo el coche: desequilibrio general o fallo de transmisión

A veces, las vibraciones no se limitan al volante o al pedal, sino que se sienten en todo el coche.

Eso suele indicar un problema más profundo en el sistema de transmisión o en el eje.

Por eso, fíjate también en:

Cardán o árbol de transmisión

En coches con tracción trasera o total, el eje cardán transmite la potencia a las ruedas traseras.

Si está desequilibrado, o alguno de sus rodamientos tiene holgura, el coche vibra de forma constante y uniforme.

Ejes y crucetas

Las crucetas (o juntas universales) del eje también pueden generar vibraciones si están desgastadas.

En este caso, por cierto, es importante revisarlas cuanto antes, ya que un fallo completo puede afectar a la caja de cambios.

6. Cuándo preocuparte (y cuándo no)

No todas las vibraciones son señal de avería grave. A veces, el problema está en un neumático ligeramente descentrado o una suciedad acumulada en las llantas, algo que se resuelve en minutos.

Sin embargo, hay situaciones en las que conviene actuar sin demora:

  • El volante vibra incluso a baja velocidad.
  • Notas golpes secos al acelerar o frenar.
  • El coche se desvía ligeramente al frenar.
  • El pedal del freno “tiembla” con fuerza.
  • El relentí es inestable o el motor parece perder fuerza.

Si ocurre cualquiera de estos casos, no sigas circulando sin revisarlo.

Podrías agravar una avería o poner en riesgo tu seguridad.

Las vibraciones son la forma en que el coche te avisa de que algo no está bien equilibrado, alineado o ajustado.

A veces la causa es mínima, pero ignorarla puede afectar al confort, al consumo y, sobre todo, a la seguridad.

Por eso, si notas que tu coche vibra al frenar, acelerar e incluso al relentí, no lo dejes pasar.

Una revisión a tiempo puede ahorrarte muchas molestias y mantener tu coche funcionando con la suavidad que debería.

Por eso, en Talleres Claxon, sabemos que cada vibración tiene su origen y nuestra labor es ayudarte a detectarlo y solucionarlo antes de que se convierta en un problema mayor.

Pide cita con nosotros y déjanos ayudarte.

¿Alguna vez tu cocea vibrado a frenar, acelerar o al relentí?

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